Somos adultos y esto no es una guerra: la libertad de preguntar… y de repreguntar

Una reflexión sobre la decisión de Moncloa de mantener las ruedas de prensa telemáticas, con preguntas filtradas… y sin la posibilidad de plantear de nuevo la pregunta

Hay periodistas que, cuando tienen a un político como invitado, dan por perdida la primera pregunta de cada uno de los temas que han previsto en el guion. Y no les falta razón. Porque el político o dirigente de cierto nivel de responsabilidad habrá sido formado para acudir a la defensiva a su cita con el informador. Se presentan en un plató de televisión o estudio de radio con un mensaje previamente elaborado, que su instructor en comunicación les habrá aconsejado colar a la mínima oportunidad que se presente. Tan mínima, que muchas veces no es que se plantee una pregunta que dé una oportunidad, con una pirueta dialéctica digna de Simone Biles, para contestar algo relacionado con lo que se trata; no, es que llegan al descaro de salir por peteneras. De hacerse el longuis, el sueco o (permítanme la expresión de mis paisanos ferrolanos) «el de Covas».

«USTED PREGUNTE LO QUE QUIERA…

En estos casos, esa respuesta, si el descaro es grande, comienza por un «aquí lo importante es…». Es decir, el político nos está diciendo que lo que le interesa saber al ciudadano (se supone que el destinatario final de la información que corre en la entrevista) no es lo que el profesional pregunta, sino lo que él quiere responder. Lo que en comunicación se llama la «técnica puente». Hablando en plata: «Usted pregunte lo que quiera, que yo le contestaré lo que me dé la gana». En las formaciones que imparto hablo a los asistentes de la existencia de esta técnica, como una posibilidad más. Pero inmediatamente después les advierto del hartazgo que provoca este recurso cuando o se repite una y otra vez o, sobre todo, cuando se utiliza en situaciones excepcionales. En el juego político normal de nuestras democracias se comprende y se disculpa el uso de este latiguillo. No en una crisis sin precedentes como la que estamos viviendo.

UNA DECISIÓN EQUIVOCADA

La decisión de Moncloa de mantener las ruedas de prensa telemáticas para informar de la situación de la lucha contra el coronavirus es una mala noticia, tal como han denunciado los más de 300 periodistas firmantes del manifiesto «La libertad de preguntar». Lamentable también el hecho de que no se permita ser insistente, volver a plantear la pregunta porque una respuesta no nos ha satisfecho. Somos un pueblo adulto, pese a las tristes excepciones de quienes, por ejemplo, no respetan el confinamiento o apedrean un convoy de ancianos con coronavirus. Y no estamos en guerra, no hay un enemigo al que ocultar información. Dejemos que la información fluya. La técnica, hasta donde yo alcanzo, lo permite. Lo histórico del momento lo hace imprescindible.

Los españoles somos un pueblo adulto, pese a las tristes excepciones de quienes, por ejemplo, no respetan el confinamiento.

Captura del canal 24 horas

Todo lo que he escrito en esta entrada es el resultado de una reflexión posterior a esta entrevista en Extradigital. Gracias, compañeros, por vuestro interés: http://www.extradigital.es/galicia-luis-fraga-cuando-un-politico-comienza-su-respuesta-con-el-latiguillo-aqui-lo-importante-es-nos-la-esta-metiendo-doblada/

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