José Luís Martín Ovejero: «Mentir es agotador, el cerebro en multitarea se cansa»

Cuando mentimos nos comunicamos de una forma diferente. Es como si la mentira tuviera su propio lenguaje e hiciera que nuestro cuerpo se comportara de una determinada manera. Saber identificar esos indicadores de que nos están engañando nos resulta útil para todas las facetas de nuestra vida, según nuestro invitado. José Luis Martin Ovejero es abogado, máster en Análisis del Comportamiento No Verbal, formador de charlas TED y, sobre todo, una persona vital y llena de energía.

En esta entrada y, de una forma más completa, en el episodio 5 del podcast, aprenderás a:

José Luis, en tu libro «Miénteme… si te atreves», de editorial AGUILAR, citas a un psicólogo que afirma que mentir «es una tarea emocionalmente agotadora y cognitivamente exigente». Supongo que estás de acuerdo…

Mentir es agotador. Cuando estamos contando una historia de algo que nos ha sucedido, por ejemplo, la semana pasada, simplemente nuestro cerebro acude al recuerdo y lo cuenta mejor o peor, con más o menos detalles, en un orden o un poco desordenado, da igual: lo cuenta según lo recuerda. Pero si pasamos al mundo de la mentira y tenemos que empezar a construir sobre algo que no existe, más aún cuando sí tenemos una historia verdadera en paralelo, el problema es que el cerebro tiene que estar, por una parte, reteniendo la información verdadera para que no asome y no sea descubierta, y a la vez, en multitarea, construyendo una historia falsa. El cerebro en multitarea se agota, trabaja muy mal y es lo que deja justamente señales.

Hablemos de esas señales. de cinco tipos de indicadores:  debilidades de las narraciones, lenguaje de distanciamiento, falsa perfección, necesidad de distanciamiento y, además, el uso de los tiempos verbales. Esto último, que el uso de los tiempos verbales sea un indicador de una mentira, me llama muchísimo la atención… 

Imaginemos que  estemos preguntando a una persona que nos cuente algo que le sucedió la semana pasada. Y se trae la historia muy bien preparada, nos está contando qué le pasó… ¿Cuál es el tiempo verbal que va a utilizar? El pasado, como es lógico. Pero de pronto nosotros empezamos a sospechar, porque hemos visto algunos indicadores de que podría estar mintiendo. ¿Qué debemos hacer? Dejar que acaba su historia y comenzar a preguntar nosotros. Y cuando empecemos a preguntar, le sacamos de su zona de confort y tiene que empezar a construir en ese momento un «plus» sobre la historia que traía preparada, ¿qué le ocurre al cerebro? Que tiene que empezar a construir una historia en ese instante. Y no deberíamos olvidar que los verbos siguen a la acción: si el mentiroso está construyendo esa historia falsa en vivo y en directo, el cerebro le traiciona y comienza a utilizar en algunas ocasiones verbos en presente. (…) Se nos debería encender una bombillita de «peligro, peligro, peligro».

El comportamiento también da señales que delatan al mentiroso. ¿Qué pasa, por ejemplo, con nuestro rostro, para ti el indicador más importante?

Tengamos en cuenta que de serie, por pura evolución humana, cuando sentimos una emoción con fuerza (alegría, tristeza, ira, sorpresa, asco, miedo y desprecio) vamos a activar de manera automática y no consciente unos músculos en nuestro rostro. ¿Entonces, qué pasa si llega alguien y le pregunta al otro: Oye, sabes que he visto a tu ex con tu mejor amigo? En ese momento, le pega un chasquido en el cerebro y quizá se entristece, quizá se enfada… Y el rostro se va a activar. Va a haber unos músculos que van a decir me enfado o me entristezco…  Pero llega llega el lenguaje verbal, que sale del cerebro más razonador. Y el lenguaje verbal le dice al amigo: «Fenomenal, porque aquí cada uno hacemos nuestra vida». Sí, sí… pero lo primero que has dicho ha sido con tu rostro. (…) Cuando existe una disonancia completa entre el mensaje verbal y el no verbal, vamos a fiarnos del no verbal, porque no lo controla nuestro cerebro controlador, sino que es el emocional que grita cuando siente mucho.

Escucha la entrevista completa a José Luis Martín Ovejero en el episodio 5 del podcast:

 

 

Estefanía Molina: «2015 fue la cristalización de un sistema que ya estaba agotado»

Estefanía Molina, en Comunicación para Todos

El berrinche comenzó a gestarse en España el 20 de diciembre de 2015. Esto es, una “decepción acelerada” de gran parte de los ciudadanos con sus líderes políticos y con los partidos, según describe Estefanía Molina en su libro que acaba de publicar la Editorial Destino. Justo aquel año nuestra invitada era una joven periodista que daba sus primeros pasos profesionales. Esta entrada del blog y este episodio del podcast están pensados especialmente para aquellos jóvenes periodistas que quieran adentrarse en la comunicación política. También, por supuesto, para todos los ciudadanos sensibilizados con la situación política y social de nuestro país, compartan o no ese malestar o berrinche…  

Si nos lees o nos escuchas, habrás aprovechado tu tiempo para saber, al menos:

Estefanía, a un extranjero que desconozca la realidad política de nuestro país, ¿cómo le contarías qué ocurrió en 2015?

Las consecuencias de esa noche electoral fueron la absorción de un cambio político que ya se venía gestando en España. Hablamos del 15-M de 2011. Fue la cristalización de un sistema que estaba agotado, el bipartidismo, y con la entrada de los nuevos partidos la ciudadanía tenía esperanzas de introducir nuevas demandas al sistema, de no votar un menú cerrado de opciones… Incluso había una brecha generacional en la sociedad española, porque el cambio político vino porque las nuevas generaciones ya estaban cansadas de lo que había sido durante 40 años el sistema político en España. Incluso también unas demandas de transparencia, de regeneración… Es decir, una impugnación de todos los vicios de la clase política hasta entonces y de ahí se derivaron nuevos liderazgos, nuevas formas de entender la política y, también, una necesidad de reivindicación de que la política atendiera mucho más el sentimiento de sufrimiento que había tenido la sociedad española por la crisis económica. 

Sostienes que el Congreso se ha convertido en un plató de televisión, con hitos como el momento en que Gabriel Rufián introdujo una impresora en el hemiciclo. En realidad, ¿qué hay detrás de esa hiperactividad?

Sí, una de las tesis que defiendo en mi libro es que el Congreso se ha convertido en un plató televisivo a ratos, porque han sido los años de la democracia donde ha habido más parálisis, es decir, hemos tenido cuatro repeticiones electorales sin contar autonómicas, municipales y europeas, y la traslación en la vida de la gente no ha sido equivalente. Hemos ido a prórroga de presupuestos, a periodos larguísimos de gobiernos en funciones porque no podían formar gobierno, a una escasa elaboración de leyes que ha sido pírrica… y sin embargo cuando a la gente se le pregunta qué ha visto usted del sistema político, sí piensa que han pasado muchas cosas. En realidad lo único que ha habido es espectáculo, exaltación, relatos… pero en términos materiales no se han producido tantas cosas. Y eso es un poco la paradoja que critico: los procedimientos de la democracia (el marquetin, los sondeos, ganar votos…) han capturado el fondo. Y a fin de cuentas han sido los años de más ingobernabilidad e incluso de menos actividad política y todo ha sido pompa y sobreactuación. Eso entraña riesgos. Si la democracia no cambia la vida de la gente es fácil que nuevamente volvamos a las pulsiones de malestar y nihilismo. A la gente no le llega ese cambio. Ve sobreactuación, pero no hechos materiales. 

Ante esta inactividad, muchos ciudadanos creen que «los diputados solo están para soltar la coletilla y hablarle al Twitter», según escribes en el libro. ¿Qué opinas de la actividad tuitera de nuestros políticos? ¿Algún referente por lo bien o mal que lo hacen?

Es una pregunta complicada (…) Uno puede buscar muchos objetivos en el uso de sus redes, ya sea tener un perfil más institucional y que se entienda mejor las propuestas de X gobierno o X partido, o querer utilizar las redes para agitar a sus seguidores, por lo tanto es un perfil más de activista político. Pero aquí hay una intuición de fondo: todo este sistema bebe de una depauperación del papel del Congreso por varios motivos. El primero, porque en un periodo de ingobernabilidad, los diputados sentían que su única forma de posicionarse en los medios era colocar relato y discurso. El Congreso era un plató en sí mismo. Y claro, la gente percibe que (los políticos) van ahí a soltar un corte para el Twitter. (…) Incluso ha habido formaciones políticas que han renunciado a presentar iniciativas y han dicho que se harían videos por redes sociales. Claro, cuando uno ve esa depauperación del Congreso, se pregunta qué es lo que ha estado ocurriendo todo este tiempo. Y un elemento es cosustancial a lo que es el parlamentarismo: tenemos, cada vez más, unos parlamentos que, a lomos de la globalización o la pertenencia a instituciones supranacionales, parece que han perdido cierto poder. Pero yo también digo que los gobiernos han tenido una capacidad de devaluar el poder del parlamento por la escasa adaptación a la pluralidad que ha habido en nuestro país. Es el periodo de la democracia en el que se ha gobernado más por decreto ley. Ante el lío y el show que se monta en el Congreso, varios de los «presidentes de la ingobernabilidad» han decidido que el decreto ley era una forma que que les solventaba mejor la papeleta. (…) Eso devalúa el papel del Congreso, que es deliberativo. (…)

La creencia que tenemos los de mi generación (nací en el 71) es que trabajar en el Congreso era algo exclusivo de los primeros espadas de los medios, de los periodistas más veteranos. Pero ya no es así por la eclosión de medios nativos digitales y la consecuente entrada de informadores más jóvenes. ¿Cómo es la convivencia? ¿Hay buen rollo?

Sí, absolutamente. Hay una frase de Valle-Inclán que dice que el Congreso es una gran redacción y cada redacción es un pequeño Congreso. (…) Obviamente hay medios que compiten por un buen titular o en sacar mejores informaciones, pero allí en el Congreso todos nos ayudamos, porque estos años todo ha sido un caos absoluto. El pasilleo, que es donde nosotros sacamos el jugo y los off de records, era una jungla. (…) ¿Qué ha ocurrido? Creo que la circunstancia bonita de estos años es que los veteranos han sentido que los jóvenes les aportábamos y viceversa. Porque ellos ya podían haber vivido la transición, el bipartidismo, pero todo lo que estaba pasando en España los dejaba en pie de igualdad con los nuevos que entrábamos. Por ejemplo, me acuerdo de las negociaciones de Pedro Sánchez en el año 2016 y de pronto aparece Podemos y dice «¡nos levantamos de la mesa, porque estaban pactando con Ciudadanos en el otro cuarto!». Toda esa sobreactuación… (…) En ese momento se lo creían, creían toda esa emocionalidad y visceralidad. Claro, los nuevos traíamos la comprensión del cambio político en España. Nos gustara o no lo que estaba pasando, éramos de esos nuevos votantes, de esa nueva generación que se caracterizaba por el uso de las redes sociales, una situación de precariedad… (…) Los unos y los otros estábamos entonces en pie de igualdad, pero nos retroalimentábamos. Para mí era enriquecedor. Nos íbamos forjando la memoria periodística y eso es oro para los nuevos.

Escucha la entrevista completa a Estefanía Molina en el episodio 4 del podcast:

 

 

«El infiel que habita en mí»: periodismo entre yihadistas, con Pilar Cebrián

En esta entrada y en el podcast aprenderás sobre:

Pilar Cebrián se encontró con la yihadista española Yolanda Martínez en el campamento de detención de Al Roj, un «embudo de enfermedades, hambre y suciedad», según describe la periodista en su libro «El infiel que habita en mí», de la editorial Ariel. 

Al Roj es, de los dos campamentos para prisioneras yihadistas, el más pequeño y el mejor controlado por las fuerzas kurdas e internacionales. A Pilar, según me cuenta en el estudio de Comunicación para Todos, le dieron una hora «terrible» para encontrarse con Yolanda: las 3 de la tarde de un día de junio, a 50 grados centígrados. 

El encuentro tiene lugar en unas cabinas prefabricadas, el lugar habilitado para estas entrevistas. Pilar esperaba encontrarse con una mujer «de un carácter dócil y reservado» y, después de todo lo que había vivido en Baguz -lugar de resistencia del Estado Islámico hasta su derrota-, también creía que iba a verla «muy afectada anímicamente». Pero no. Vio a una persona decidida, confiada en sí misma y que «ejercía cierta autoridad sobre otra presa» también presente en la charla.

 Yolanda se mostraba «absolutamente entregada a su marido» Omar, un marroquí con el que se había casado en España antes de que la radicalización de los dos les llevara a perderse en el califato. 

Pilar Cebrián es nuestra invitada en el episodio 3 de Comunicación para Todos. Periodista en países en conflicto desde que cubrió las revueltas de la primavera árabe de 2011, ha vivido en Jerusalén, El Cairo y Estambul. Pilar nos cuenta en el podcast cómo se ejerce el periodismo en estas circunstancias tan complicadas y en estos países tan convulsos.

Intervienen también las periodistas Pilar Requena, de Televisión Española, y María José Manteiga, de Antena 3. Ambas profesionales le preguntan a Pilar si el hecho de ser mujer hace aún más arriesgado el trabajo en estos países, si habría que repatriar a los yihadistas europeos que ahora están en las cárceles y campamentos de detención de Irak y Siria, y si estos europeos que han luchado en las filas del Estado Islámico se arrepienten o no de haber formado parte del califato.

Encuentra todas las respuestas a estas y otras preguntas en el episodio 3 de Comunicación para Todos:

Tienes el libro «El infiel que habita en mí» en este enlace: https://www.planetadelibros.com/libro-el-infiel-que-habita-en-mi/313258

Propaganda Digital: Comunicación en tiempos de desinformación

Las palabras posverdad y fake news se han introducido hace poco tiempo en nuestro vocabulario. En realidad, nada nuevo bajo el sol. Es la propaganda de toda la vida, que se habría adaptado al entorno digital y, con su ayuda o a través de ella, se intenta controlar, influir y censurar a la opinión pública. Así lo sostiene Leticia Rodríguez Fernández, profesora de la Universidad de Cádiz y nuestra invitada en el episodio 2 del podcast Comunicación para Todos.

Un ejemplo de deepfake: el falso perfil de Tik Tok de Tom Cruise

La palabra deepfake también es relativamente nueva. Un caso reciente, el falso perfil en Tik Tok de Tom Cruise. Muchas personas, entre quienes me encuentro, creyeron que el actor estaba en esta red social, pero no: todo es fruto de la Inteligencia Artificial. Se sustituye la cara de una persona por la de otra y el resultado es divertido, sí… pero inquietante también.

En su libro “Propaganda Digital, comunicación en tiempos de desinformación”, de la editorial UOC, Leticia habla de la relación entre la posverdad con la comunicación y la política. Los políticos populistas se asientan en esa posverdad porque nosotros –asegura— somos “ciudadanos votantes consumidores que nos acercamos a la política desde la queja”. Los medios, por su delicada situación, también se rinden a la posverdad en ocasiones y así surge el clickbait, titulares facilones, escasamente veraces, que tienen el único objetivo de lograr clicks o visitas.

Detrás de un meme aparentemente humorístico puede esconderse toda una estrategia para ridiculizar a un rival político. Es la jajaganda, de la que nuestra invitada cree que demuestra «que las campañas de desinformación están cada vez mejor organizadas». Estos contenidos humorísticos se comparten a veces «ni siquiera por una cuestión ideológica, sino porque nos hacen gracia».

Los bulos afectan a las personas y también a las empresas. Leticia avanza que estas “tendrán que prepararse” para hacer frente a las “mentiras” que les afectan. El caso de las cápsulas Nespresso, que repasamos en el podcast Comunicación para Todos, es un buen ejemplo.

  • En este episodio, también, escucharás una selección de los bulos relacionados con la pandemia que nos ha ofrecido Patricia Escalona, social media manager de Atresmedia. Además, Juan Pedro Cañabete, profesor de la Universidad Carlos III, se pregunta si debe aplicarse algún tipo de regulación en Internet para luchar contra la desinformación. Finalmente, la alumna de la Universidad Nebrija Aina Arbona se cuestiona qué tienen que hacer los más jóvenes para detectar la información falsa.

Tienes las respuestas a todas estas preguntas en este enlace:

 

El libro, disponible aquí: https://www.editorialuoc.com/propaganda-digital

Frases como puñales: qué no podemos decir a padres en duelo por la pérdida de un hijo

La vida de Luisa y Miguel cambió para siempre el 24 de enero de 2019. Su hijo Miguel, de 8 meses de gestación, había muerto antes de nacer. Luisa, periodista de profesión, se apoyó en gran medida en la comunicación para ir, poco a poco, liberándose del terrible dolor que provoca la muerte de un hijo. Abrió primero un blog sobre la muerte perinatal y, después, escribió un libro, “Mi bebé estrella”, publicado por Hércules de Ediciones.

Comunicarse con el exterior a través de sus propios medios le permitió canalizar “toda la rabia, ira y tristeza” que le “oprimían el pecho”, según cuenta en el libro. No todos entendieron la necesidad de Luisa de relatar su día a día tras la muerte de Miguelito. Tuvo que escuchar, en boca de familiares o amigos, frases con las que supuestamente pretendían ayudarla pero que ejercían en ella el mismo efecto de un puñal. Son frases, sí, como puñales, que casi siempre se pronuncian con una buena intención, la de consolar a alguien que vive un duelo, pero que provocan el efecto contrario.

¿Cómo podemos consolar, aliviar, reconfortar a las personas que han sufrido la pérdida de un hijo o un ser querido?

¿Qué deberíamos decir,… si es que hay que decir algo?En el primer episodio del podcast Comunicación para Todos, la versión de audio de este blog, hemos hablado con Luisa y su pareja, Miguel Pato; con el neonatólogo Alejandro Ávila, que asesoró a Luisa tras la muerte de Miguelito, y Doda Vázquez, amiga de Luisa. 

Luisa nos cuenta cómo le cambió la vida, «absolutamente», a partir del momento en que le dieron el diagnóstico Lo siento, no hay latido: «Ha sido un duelo transformador… fue el peor momento de mi vida, pero ese mismo momento se ha convertido también en un hecho crucial y transformador». 

Alejandro, como profesional sanitario, reconoce que «hay gente que tiene una capacidad para comunicar innata», pero añade que «no podemos dejar las cosas en manos de las habilidades innatas cuando uno es un profesional sanitario». Por eso defiende la necesidad de que los profesionales como él reciban formación de habilidades de comunicación con sus pacientes.

Miguel habla del dolor que provocan esas frases que familiares y amigos pronuncian sin detenerse mucho en sus consecuencias. Reacciones a la pérdida de un hijo como ya tendréis otro, eres muy joven o aún no había nacido. «Son las 3 que más daño me hacen, sobre todo pensando que están hablando con una pareja que ha perdido su hijo», nos cuenta el marido de Luisa. 

Doda, periodista de profesión, como Luisa, cree «que haber contado su historia» en un blog tras la muerte de Miguelito «fue profundamente sanador», aunque hubo muchas personas que «creían que se estaba exponiendo demasiado». 

Puedes escuchar todos los testimonios en este primer episodio del podcast Comunicación para Todos, un nuevo espacio donde los profesionales de la comunicación comparten su talento y su experiencia: 

Solo para muy interesados en el mundo del podcasting, dejo aquí la posibilidad de descargar el guion de este episodio: CPT GUION 1

 

 

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Consejos para encontrar empleo en periodismo y comunicación en 2021

El día en que escribo esta entrada, 5 de febrero de 2021, una de las agencias de noticias más importantes del mundo, Thomson Reuters, está buscando un corresponsal para «Iberia», que trabajará desde Madrid.

También pinta bien la oferta que publica la Asociación de la Prensa de Madrid (APM): 2 plazas vacantes de redactor / locutor en Radiotelevisión de Murcia.

Si un periodista se pusiese hoy a buscar empleo por primera vez en su vida podría llevarse una impresión muy equivocada de cómo está el mercado laboral en su sector: las ofertas que lanzan los grandes grupos de comunicación para trabajar en una redacción (una redacción de toda la vida, donde se redactan noticias de agencia, prensa, radio, televisión o medios digitales), esas ofertas, observo, son muy escasas. La coincidencia en el tiempo de las publicaciones de Thomson Reuters y Radiotelevisión de Murcia es un hecho extraordinario. Abundan otras, sin embargo, a las que un graduado en periodismo o comunicación audiovisual también puede optar, pero que no le llevarían a ganarse la vida con la búsqueda, redacción o edición de noticias, sino a ejercer de Communications Manager, Social Media Manager, Corporate Communications Specialist, PR & Communications Manager, Content Manager & Social Media Strategist, Digital Account Executive… Mucho manager, mucho inglés, mucho communications…

Parece claro por dónde van los tiros: las oportunidades para periodistas que afloran en las páginas de búsqueda de empleo están más relacionadas con la comunicación corporativa, las relaciones públicas y el marketing que con una labor propiamente periodística. Eso por un lado. Por otro, comprobamos que en la inmensa mayoría de las ocasiones se pide al candidato una larga lista de habilidades (técnicas, principalmente) que van mucho más allá de las que se necesitan para detectar dónde hay una noticia y contarla a sus lectores, oyentes o espectadores: RRSS, newsletters, SEO / SEM, WordPress, métricas…

El dominio de las herramientas, de la técnica, es por lo tanto absolutamente imprescindible para tener alguna opción a la gran mayoría de las ofertas. Por supuesto que la actitud, el entusiasmo que se demuestre en una entrevista de trabajo y otro tipo de conocimientos menos técnicos, más humanos, también son importantes. 

¿Y cómo deberíamos comunicar que nosotros somos el candidato ideal? Los lectores de este blog conocen ya a Irene Gamella, una joven periodista de currículum envidiable y muy original. En Comunicación para Todos lo hemos publicado. Irene simuló un CV que tenía el formato de una conversación telefónica a través de mensajes de texto. Con ese diálogo abrió un hilo en Twitter que tuvo una gran repercusión. Tanta que no tardó mucho en encontrar un empleo en El Confidencial. Actitud, formación, conocimientos, herramientas… y desechar el viejo currículum que, muy probablemente se quede sin que nadie lo lea, por su parecido al resto de los que un medio de comunicación recibe a diario. Por el contrario, se valora la capacidad de crear un contenido original en el que el candidato muestra los conocimientos, habilidades y actitudes necesarios para ser el elegido. Esa es la conclusión a la que llego con el caso de Irene.

ENLACES RECOMENDADOS

Quiero dejarte aquí una serie de enlaces recomendados para buscar empleo en periodismo y comunicación:

INDEED. Un buscador de empleo generalista en el que puedes fijar tu búsqueda y recibir alertas relacionadas: INDEED

APM. La Asociación de Periodistas de Madrid publica ofertas de empleo para periodistas: https://www.apmadrid.es/

TOP COMUNICACIÓN. Ofertas de empleo, principalmente en comunicación corporativa. top comunicación

HACES FALTA. Ofertas en el tercer sector, incluidas las relacionadas con comunicación. haces falta

IJNET. Oportunidades para periodistas: formación, becas, premios… IJNET

PERIODÍSTICOS. Renovación semanal de ofertas de empleo y becas. periodísticos

PR NOTICIAS. Ofertas semanales en el mundo de la comunicación. pr noticias

JUAN CARLOS RAMOS. Constantes ofertas de empleo en el perfil de Twitter de este periodista. Juan Carlos Ramos

EMPLEOPERIODISTA. Empleo en periodismo, comunicación y social media, seleccionado por el periodista José Manuel Rodos. Empleo periodista

Este mismo blog, Comunicación para Todos, seguirá publicando ofertas de empleo en la columna que tienes a la derecha de este texto.

¡Gracias por la lectura y buena suerte!

 

La comunicación, clave para la visibilidad de los pacientes crónicos

La EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) afecta a unos 3 millones de personas en España. Pero es una gran desconocida. ¿Los motivos? Influye, evidentemente, el hecho de que cuatro de cada cinco personas con EPOC desconozcan que la tienen. Pero los pacientes y los profesionales sanitarios coinciden en apuntar otra causa: el déficit de comunicación. 

Para un enfermo de EPOC es difícil transmitir por qué hay que tomarse en serio lo que le pasa. Incluso a su entorno más cercano. La calidad de vida empeora de una forma drástica y los problemas se multiplican. Me lo contaban hace pocos días pacientes como Iñaki Morán durante la emisión del evento que organizó FENAER (Federación Española de Asociaciones de Pacientes Alérgicos y con Enfermedades Respiratorias) con motivo del Día Mundial de la EPOC. Iñaki, trasplantado bipulmonar por EPOC y vicepresidente de FENAER, reconocía que un enfermo de EPOC suele sentirse solo:

«Los amigos y los vecinos no llegan a entender qué es lo que te pasa, porque aparentemente, sobre todo al inicio de la enfermedad, te ven saludable. Y que no puedas subir cuestas, coger pesos, subir escaleras o que tengas que parar muchas veces al andar porque te fatigas… todo eso no lo entienden».   

Lucía García, paciente con EPOC genético por déficit de ALFA 1, ve como «bastante limitante» el tener que ralentizar su ritmo de vida en cosas que antes le parecían normales: «A mí esto personalmente me cuesta bastante. Me gusta ser una persona independiente», nos confesaba. A Lucía le diagnosticaron EPOC hace solo un año y «todavía» puede hacer bastantes cosas, pero en un estado tan incipiente ya siente «soledad e impotencia» ante la dificultad de que su entorno entienda cuáles son ahora sus limitaciones: «Es muy difícil que alguien que te veía como una persona activa y muy dinámica de pronto comprenda por qué te paras, por qué dices que no puedes hacerlo, por qué no haces actividades que antes te entusiasmaban…». 

Esther Gamarra es una persona muy popular entre los enfermos de EPOC, gracias a su papel protagonista en el documental La Bicicleta de EstherEn él podemos ver cómo vivir pendiente de una máquina de oxígeno hace que todo sea más difícil, «por la sensación de falta de aire». En el evento, describía de una forma muy gráfica el día a día de un paciente EPOC: «La mente va más rápido de lo que van tus piernas». Esther debe esforzarse para respirar correctamente y eso limita mucho su vida y la de la gente que la rodea, su marido e hijos. Parece sin embargo que ninguna dificultad puede con sus ganas de llevar una vida plena: «Nos ha gustado mucho viajar y ahora es otra limitación más. Pero hay que tirar para adelante, el camino se hace andando, que la vida es preciosa y uno tiene que ser activo y positivo».

El académico y político Ángel Gabilondo, el periodista de Deportes Cuatro Ricardo Reyes y la actriz Fátima Baeza tuvieron la ocasión de plantear sus dudas acerca de la EPOC a Esther, Lucía e Iñaki, en este evento realizado en directo desde las instalaciones de Medicina TV. El Dr. Julio Ancochea (Neumólogo. Hospital Universitario La Princesa) aportó sus conocimientos científicos y habló de la «gran paradoja» que supone la situación de esta enfermedad en España: «La EPOC, pese a su gran impacto económico y social, sigue siendo la gran desconocida. Y eso no podemos permitirlo».

¿QUÉ ES EL DÉFICIT DE ALFA 1?

Precisamente, para contribuir a hacer de la EPOC una enfermedad más conocida, pude participar como formador en unas sesiones dirigidas a miembros de ALFA 1 ESPAÑA, una de las asociaciones integradas en FENAER. El déficit de Alfa 1 Antitripsina, una proteína que se produce en el hígado y que tiene la función de proteger los pulmones, provoca enfermedades pulmonares y hepáticas. Es una enfermedad rara y, como ocurre con la EPOC, infradiagnosticada. De mi participación en las clases extraigo estas conclusiones:

LOS PACIENTES DEBEN MEJORAR SUS HABILIDADES DE COMUNICACIÓN

Como en cualquier otra enfermedad, la comunicación es importante. Para Elena Goyanes, directiva de Alfa 1 España, el empoderamiento del paciente crónico «pasa inexorablemente por ser capaz de desarrollar sus capacidades de comunicación». Un paciente con una enfermedad crónica debe «comprender y conocer el entorno, sus derechos, la enfermedad que le afecta o las interioridades del propio sistema sanitario», pero todo eso, añade, «no es siempre suficiente». Por eso debe mejorar sus habilidades de comunicación, para adquirir «un mayor control sobre las decisiones que afectan directamente a su salud”.

LOS PACIENTES SABEN CÓMO SE SIENTEN… PERO NO TODOS SON CAPACES DE TRANSMITIRLO

“Los pacientes con enfermedades raras se ven demasiado a menudo en situaciones en las que deben defenderse, reclamar, exigir e incluso hacer públicas sus dificultades, o las injusticias que padecen», asegura Elena. Todos los enfermos crónicos saben cómo se sienten, pero no todos saben transmitirlo y eso es frustrante: «Poner a su disposición una serie de herramientas que faciliten esta comunicación ha sido uno de los objetivos fundamentales del programa”.

LOS PACIENTES NECESITAN «CONECTAR» CON LOS PROFESIONALES SANITARIOS

La relación que establecen los pacientes con patologías crónicas con los sanitarios es diferente a la que pueden tener otras personas: «Cuando se trata de una condición rara, como es el caso del Déficit de Alfa-1 Antitripsina, la calidad de esa relación resulta determinante para la salud física y mental de los pacientes, sus familias y cuidadores. Si existen dificultades de comunicación esta conexión puede que nunca llegue realmente a establecerse. En esas situaciones, el mayor perjudicado será siempre el paciente».

Para saber más, puedes ver la grabación del acto del Día Mundial de la EPOC aquí: Evento Día Mundial EPOC

Actualización: 

El 10 de febrero de 2021 FENAER puso en marcha «Date un respiro», un podcast que se publicará semanalmente en las principales plataformas de audio y que, sin duda, contribuirá a dar un gran paso adelante en la visibilidad de los pacientes con patologías respiratorias.

Para escuchar el podcast: https://www.spreaker.com/show/dateunrespiro

 

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Comunicar desde las instituciones es fácil

Llevo un par de semanas intentado escribir una entrada sobre los últimos errores en comunicación institucional que a mi juicio se están cometiendo estos días. Pero en cuanto elijo una pifia, salta otro caso y ya no sé por dónde tirar.

Para este post cuento con la ayuda de dos periodistas y amigas: Irene Cacabelos, profesional con mucho rodaje delante y detrás de las cámaras, y Ana Zulima Iglesias, profesora de la Universidad Pontificia de Salamanca

El caso de los geles hidroalcohólicos del metro o cómo convertirte en un meme:

El vicepresidente y el consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado y Ángel Garrido, convocaron a los periodistas para anunciar que 50 dispensadores de gel hidroalcohólico quedarían instalados en otras tantas estaciones del Metro de Madrid. 

El deseo (legítimo) de figurar por parte de ambos políticos, la intención de comunicar desde mi vicepresidencia y desde mi consejería, yo, Ignacio Aguado, y yo, Ángel Garrido, somos competentes, estamos tomando medidas contra la pandemia y al pie del cañón, y por eso no sólo encargamos los dispensadores, sino que, además, dejamos el coche oficial, venimos al metro y damos ejemplo desinfectándonos las manos con el gel, ese propósito, digo, ha convertido a ambos en carne de meme. 

Algunos de estos montajes tienen mucha gracia, por cierto, como estos que «Gazpacho», «Eleven», «Pep», «Capitán Cavernícola» y «Proscojoncio» han publicado en Twitter:

¿QUÉ SE HA HECHO MAL?

Colocar 50 dispensadores de gel es una decisión discreta (no requiere ni mucha imaginación ni mucho presupuesto); tardía (a esas alturas ya deberían haberse instalado no 50, sino muchos más), y anecdótica: lo que hubiera justificado realmente convocar a los periodistas sería la ampliación de los horarios del metro en las líneas más concurridas. 

La comunicación del hecho podría haberse solucionado con una simple nota de prensa. Mejor aún, con la colocación directa de los dispensadores que, con el logotipo de la CAM impresos, habrían quedado perfectamente identificados. Podría haber sido pertinente la misma rueda de prensa en el metro a los pocos días o semanas de que el coronavirus hubiera hecho acto de presencia entre nosotros, no seis meses después.

«Querido político: si tu dircom te dice que dar carácter de noticia a esa decisión no es buena idea, hazle caso, déjalo, ya tendrás otra ocasión para salir en los medios».

Comunicar desde las instituciones no es tan difícil: primero haces algo por el bien común y poco después, si crees que es de interés, lo cuentas. Debes lanzar el mensaje en el momento oportuno, ni mucho antes ni mucho después, y adecuar la envoltura o protocolo del acto a la importancia o trascendencia de lo que comunicas. Querido político, esto es importante: si tu dircom te dice que dar carácter de noticia a esa decisión no es una buena idea, hazle caso, déjalo, ya tendrás otra ocasión para salir en los medios, porque muy probablemente tu asesor estará mucho mejor formado en comunicación que tú.

LO DE LAS BANDERAS

Puede también darse el caso de que haya que comunicar una gestión muy cuestionable. Que haya que vender humo. La Comunicación Institucional no está para eso. O no debería estarlo al menos. No puede ocultar la verdad de las cosas. Puede darle cierto brillo, aportar algún valor, ayudar a la institución a llegar a los públicos a los que quiere llegar y no a otros, pero no puede transformar una realidad. 

Por ejemplo, si en plena segunda ola de una pandemia dos administraciones, una autonómica, otra nacional, en vez de comunicarse constante y fluidamente por cualquier medio rápido (teléfono, videoconferencia, whatsapp, ¡incluso por el viejo fax!), si en vez de eso, andan a la greña, no se entienden y toman decisiones contradictorias, ¿qué podemos hacer como consultores de comunicación? ¿No se te ocurriría, verdad, organizar un acto solemne, con 24 banderas dispuestas sobre una tarima y una realización televisiva propia de un encuentro bilateral entre King Jong-un y Donald Trump? ¿Verdad que no?

Oh… glups

"Semana horribilis", la colaboración de Irene Cacabelos

La verdad es que no está siendo una semana muy brillante en lo que a comunicación institucional se refiere. Por poner el foco en la Comunidad de Madrid, este miércoles han vuelto a repetir el error de la semana pasada. Convocar a la prensa para anunciar que el viernes anunciarán algo. En tiempos de crisis la comunicación debe ayudar a dar certidumbre y este tipo de decisiones no ayudan. Generan desconfianza y reflejan descoordinación.

La otra «perla» ha sido el acto de inauguración de dispensadores de gel en el metro. Que siete meses después se convoque a la prensa para «cortar la cinta» de unos dispensadores manuales ha provocado indignación y risas a partes iguales y en política si hay algo que no se puede hacer es el ridículo. En plena polémica porque los trenes del suburbano viajan abarrotados no parece buena idea vender el gel como la solución. O convocas para anunciar que duplicas las frecuencias de los trenes o mejor ahorrarse el acto. 

A veces los políticos se aferran demasiado a la máxima de «que se me vea o que hablen de mi aunque sea mal «, pero no es el momento. La semana aún no ha terminado y ya han cambiado al director de comunicación de la CAM. Es el tercero desde la llegada de Ayuso. No le va a faltar trabajo aunque tengo la impresión de que el peso lo lleva el jefe de gabinete de la presidenta. Ya se pudo ver en el «acto  de las banderas» del lunes. Miguel Ángel Rodríguez e Iván Redondo fueron fotografiados controlando la escenografía. Dos buenos estrategas electorales que en cambio quizás no sean los mayores expertos en comunicación de crisis. Demasiadas frivolidades en tan poco tiempo.

Twitter Irene: @Icacabelos

"Una mala estrategia de Comunicación Institucional", la colaboración de Ana Zulima Iglesias

Analizando los últimos actos en los que la Comunidad de Madrid ha convocado a los periodistas, creo que la clave es la confusión entre el concepto de comunicación institucional y comunicación corporativa. 

Con la primera, las instituciones públicas tienen como objetivo establecer relaciones de calidad con los públicos con quienes se relacionan. Estas buscan una notoriedad social e imagen adecuada a sus objetivos y actividades teniendo siempre como condición fundamental la necesaria contribución al bien común. 

En el caso de la Corporativa, las empresas privadas usan la comunicación para establecer una conexión adecuada con su público de interés que favorezca en último término el crecimiento del negocio. 

En las dos se pretende la creación y mantenimiento de una reputación y lograr cierto grado de influencia y notoriedad, pero cuando se trata de entes públicos la consecución de ese bien común debe sobrevolar al resto de propósitos. Justamente el requisito que parecen haber olvidado los organizadores de esos últimos actos, convocatorias y mensajes vacíos. La estrategia de comunicación de la Comunidad de Madrid parece en los últimos días más preocupada por hacer un “lavado de cara” urgente al Gobierno madrileño que por detenerse a analizar qué contribución a ese bien común tiene lo que se está transmitiendo. Una equivocada táctica para un ente público a la que se une además otra consecuencia negativa: se utiliza a los periodistas y su ejercicio para hacer publicidad institucional, lo que puede generar a largo plazo su descrédito como fuente para estos profesionales. 

Espero que, en este caso, no se cumpla el famoso cuento del pastor mentiroso y el lobo: ese en el que el pastor se entretenía constantemente avisando al resto de habitantes del pueblo de la falsa llegada del malvado lobo. Tanto recurrió el pastor a la simulación y el engaño con su comunidad, que el día que realmente apareció el animal nadie fue en su ayuda. La credibilidad se gana y se pierde. Esperemos que los periodistas sigan acudiendo a esas citas para informar, esta vez, de noticias que lo merezcan.

Twitter Zulima: @Zulimaic

¿Y tú? ¿Qué opinas? ¿Cómo crees que debería ser la Comunicación de nuestras instituciones? ¿Me lo cuentas en un correo?

Pero, ¿para qué nos sirve la ortografía?

Un artículo de un periódico de tirada nacional escrito con siete faltas ortográficas y un tuit que alcanzó cierta viralidad porque su autor aseguró que la ortografía era «un marcador social» me han hecho reflexionar.

Artículo y tuit se han publicado solo unos días antes de mi primera clase de la asignatura de Redacción Informativa en el grado de Comunicación Corporativa, Protocolo y Eventos de la Universidad Nebrija. Así que, pensando en mis alumnos, me propuse recabar reflexiones sobre el valor de la ortografía por parte de docentes, académicos y profesionales de la comunicación, a quienes pregunté: «¿Qué hago con mi próxima clase de Redacción? ¿Recomiendo el artículo a mis alumnos?». Aquí están los resultados.

El artículo se publicó el pasado domingo, 13 de septiembre. Aparecían las palabras «aqui», «policia», «oposicion» e «investigacion» sin tilde; y «dándo» y «pidiéndo», con tilde. Se me escapó en su momento «ocultarselas», que debería haber sido escrita con tilde en la antepenúltima sílaba, como todas las esdrújulas.

Anunciación Ramírez, vicedecana de Periodismo en la Universidad CEU Cardenal Herrera, me responde que corregir faltas ortográficas es «una pelea continua». Para los estudiantes de la ESO con los que trata, «las tildes no son faltas» en parte «porque así se trata en los coles e institutos (en muchos, al menos). Las tildes van al margen de lo que consideran faltas» ortográficas.

Víctor Núñez, director general de School Market y de Éxito Educativo, además de profesor universitario, cree que sí debo mostrarlo a los alumnos pero «como antología del disparate» y me pide que se lo envíe para usarlo también en sus clases.

Sara Carreira, periodista, reconoce que «erratas las tenemos todos, sobre todo desde que han desaparecido los correctores y el ordenador no es muy sutil con las diferencias (a ver, haber…)» pero es cierto, añade, «que se ve cada FALTAZA…». Y termina el tuit con otra verdad, que nada tiene que ver con la ortografía: «Nos hacemos mayores, Luis».

Virginia Olmedo, periodista y vocal de Comunicación en la Junta Directiva de ANIS (Asociación Nacional de Informadores de la Salud), me da una buena idea: «Mándaselo [a mis alumnos] para que lo comenten sin decir nada de la ortografía. Luego lo debatís y nunca se les olvidarán las faltas ortográficas».

En Linkedin he recogido también unas cuantas opiniones:

Marta Rodríguez Paños, experta en Comunicación Corporativa y Relaciones Públicas, cree que es una ocasión «excelente para preguntarles por las normas de acentuación. No es ninguna sorpresa que los chavales lleguen a la universidad sin tener ni la menor idea de lo que es una esdrújula», asegura. A su juicio, le haría un «favor a sus futuros lectores si les hicieses repasar y aprender a fuego» estas normas.

Flor de Paz Alcántara, asesora de Comunicación en el Ayuntamiento de Guía de Isora, opina que mis alumnos deberían leer el diccionario, las reglas gramaticales y buenos autores», además de «mirar la hemeroteca y leer prensa antigua», considera.

Eva Martín, periodista, se define como «pesimista» en este sentido y añade que «parece que los correctores de estilo ya no se estilan. Pena, penita, pena».

Eva Mateo Asolas, experta en Comunicación Corporativa, Marketing Digital y Storytelling, aporta muchos consejos para mejorar los conocimientos ortográficos de los universitarios: «Pueden leer los periódicos… y cazar erratas y errores ortográficos y gramaticales… Y leer los manuales de estilo de los propios periódicos y comparar. Suscribirse al boletín electrónico de la Fundéu. Recurrir a los expertos en ‘cazagazapos’ de la radio. Acudir a diccionarios. Tener referentes que escriban correctamente».

Hay otras muchas opiniones interesantes, pero he recogido solo estas muestras que, en conjunto, le dan a la ortografía el valor que  creo que le corresponde: ser un conjunto de normas necesarias para comunicarnos mejor. De opinión diferente es Andrés Benítez, el autor del tuit que le da a la ortografía una función de «marcador social».

¿Y tú qué opinas? ¿Qué valor tiene la ortografía para ti? ¿Me lo cuentas en un correo?

La sonrisa de Leo, en recuerdo a Leo Picazo

Haz la prueba. En Twitter, introduce las palabras Leo y sonrisa en los «Filtros de búsqueda» y te saldrá un buen número de tuits sobre la misma persona: Leo Picazo, el productor de Antena 3 que falleció el 1 de noviembre de 2020 de forma repentina. Hasta tal punto la sonrisa de Leo era perenne, sincera y apreciada por sus compañeros, que ahora estos lo recuerdan en sus mensajes dejando para la memoria digital el más bello de los algoritmos, motivo de orgullo para sus familiares y amigos: un nombre que quedará eternamente asociado con la palabra «sonrisa».

Aquí sólo unos pocos ejemplos de esos mensajes:

Óscar Vazquez describe a Leo como «compañero de la eterna sonrisa». 

Pablo Conde recuerda que siempre «llevaba una sonrisa en la cara y la mejor disposición para ayudar». 

Matías Prats López, que «siempre tenía una sonrisa y un sí». 

Lorena García le dice que echa de menos «tu llamada, tu ilusión, tus ganas» y «tu sonrisa».  

Sandra Golpe, desde Washington, se emocionó al recordar que «era un compañero muy querido que siempre tenía una sonrisa en la cara». 

Su cadena, Antena 3, destaca en su tuit que «Leo siempre alegraba con su sonrisa». 

Patricia Escalona habla de «un tipo humano, de sonrisa eterna, resolutivo y encantador». 

Soledad Pérez Vicens manifiesta su tristeza por la marcha de quien nunca salía un mal tono y, sin embargo, «siempre una sonrisa». 

Marta Chavero habla de él como «la amabilidad personificada y la sonrisa permanente». 

Roberto Brasero lo tiene también muy claro: «Tendremos siempre una sonrisa cuando te recordemos, Leo». 

Gloria Serra asegura que echará de menos «su sonrisa cariñosa y sus buenos deseos» cuando se encontraban.

Y así más y más mensajes. 

Sonriamos más. De forma franca. Aunque a veces la procesión pueda ir por dentro. La sonrisa es contagiosa. La mala leche también. Leo tenía la vacuna contra la apatía, en la que es tan fácil caer en estos tiempos. Heredemos su legado. ¿Qué podemos perder?

Descansa en paz y sigue sonriendo, Leo. 

Mi pésame a su familia y amigos.

ACTUALIZACIÓN: Marta, hermana de Leo, nos envía este mensaje:

Soy Marta, la hermana pequeña de Leo.

En casa, siempre fue Polo. Polito. Polete… y después llegó Leo, la persona madura, maravillosa, profesional, entusiasta y amante de hacer las cosas bien que habéis conocido.

No sabéis lo reconfortante que es para su familia ver, leer, tocar con los dedos cada frase, palabra, gesto o guiño del cariño que en todos despertaba. Lo necesitamos nosotros. Lo necesitan sus amigos. Lo necesitan sus compañeros.

Porque con cada una de estas despedidas y todas en su conjunto componen la imagen de la GRAN persona que es mi hemano. Mi orgullo. Y que solo ahora, con su marcha, tomamos consciencia de la dimensión e importancia que ha tenido en cada uno de nosotros.

Ha dejado en todos una huella especial e imborrable, porque él es un ser especial e inolvidable.
GRACIAS SIEMPRE. SONREIRÉ.